Instituto de Terapeutas Florales

ESENCIAS FLORALES

INTRODUCCIÓN A LA TERAPIA FLORAL

Edward Bach nació el 24 de septiembre de 1886 en Mosley, Inglaterra, pero su familia provenía de Gales y es de allí que heredó el amor, sensibilidad e interés por la Naturaleza y por lo místico, que son característicos del pueblo galés.

A los 16 años, termina sus estudios secundarios con el claro propósito de aprender el arte de curar y finalmente, en 1912, finaliza su carrera de medicina en la Universidad de Birminghan; junto con las prácticas en el University College Hospital de Londres. Cada vez más frustrado por los resultados que obtenía con los tratamientos de la medicina ortodoxa, incursiona en la Inmunología y Bacteriología, siempre con el firme propósito de buscar en la Naturaleza el sistema de curación de la enfermedad.

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LA FILOSOFÍA DE BACH

Para comprender mejor el sentido de la obra del Dr. Bach es necesario partir de su concepción del ser humano y del universo. Bach postula la existencia de una polaridad básica entre dos instancias: el alma y la personalidad. El alma es lo permanente, lo inmortal, la energía esencial, lo trascendente; y la personalidad lo transitorio, lo mortal, lo accidental y lo inmanente. La meta del alma es alcanzar la perfección, esto como equivalente en este contexto al proceso de individuación o realización. El camino para tal fin consiste en el recorrido de un proceso de evolución que finalizaría con el alcance de la perfección. Este proceso de evolución va desde la falta de completud, del error a la verdad, de la ignorancia al conocimiento y del hacer un pasaje del defecto hacia la virtud. Nuestra vida actual no es más que una continuación del proceso evolutivo, “un día de colegio”.

El hombre para Bach, encarna para obtener conocimiento y experiencia y así corregir, rectificar los errores, defectos o faltas que lo hacen imperfecto. Vivir es entonces, una oportunidad de continuar avanzando. Y uno de los instrumentos con el que cuenta el hombre para hacer posible este crecimiento de su nivel de conciencia es la enfermedad. Bach dice: “[...] la enfermedad, en apariencia tan cruel, es en sí beneficiosa y existe por nuestro bien, y si se la interpreta correctamente nos guiará para corregir nuestros defectos esenciales”.


Edward Bach
Edward Bach


LAS VERDADES FUNDAMENTALES

Las verdades fundamentales son, en la obra de Bach, sus pilares filosóficos. La importancia capital que les atribuye se hace evidente cuando señala que “para entender la naturaleza de la enfermedad hay que conocer ciertas verdades fundamentales”, y estas son:

1) El hombre tiene un alma que es su ser real.

El alma, según Bach, tiene una función rectora. Ella dirige y ordena nuestra vida. Pero es también la esencia que somos, y su naturaleza “invencible e inmortal” es la consecuencia de que ella es una “chispa de la divinidad”. Algunos autores vinculan el alma con el Yo superior. Bach la denomina “nuestro Ser divino”, “nuestro Ser Real”, de modo que hace hincapié en el carácter del SER que posee el alma. Esta concepción, unida a la convicción bachiana de su naturaleza trascendente, nos hace pensar en una escala espiritual de evolución del destino de la humanidad. De un modo u otro “el alma” es, para Bach, la fuerza rectora de nuestra vida.

2) Somos personalidades y existimos para lograr conocimiento y experiencia.

La personalidad es nuestra parte transitoria, la encarnadura que nos reviste, se debate entre incertidumbre y elecciones, nos sirve de sostén material en esta vida. Bach pensaba que esta circunstancia no era arbitraria o casual, ya que sin el objeto de nuestro vivir es aprender lo que desconocemos, desarrollar las virtudes que nos faltan, borrar nuestros defectos y lo negativo que atesoramos en nuestro ser, “el alma sabe qué entorno y qué circunstancias nos permitirán lograrlo mejor, y, por lo tanto, nos sitúa en esa rama de la vida más apropiada para alcanzar nuestra meta”.

3) El conflicto entre el alma y la personalidad es la causa de la enfermedad y la infelicidad.

La idea de que es un conflicto la causa de la enfermedad es una convicción compartida por algunos autores del último siglo, entre los que se destacan Freud, Jung y otros. Bach ubica este conflicto entre el alma y la personalidad a causa del distanciamiento que se produce entre ambas, debido a la necesidad de mantener nuestro ego cada vez más fortalecido en desmedro del conocimiento de nuestra verdadera esencia, la verdadera poseedora de nuestra identidad.

4) La unidad de todas las cosas.

Para Bach la fuerza creativa del universo es el AMOR verdadero, y todo “aquello de lo que tenemos conciencia es en su infinito número de formas una manifestación de ese AMOR, ya sea un planeta o un guijarro, un hombre u otra forma de vida”. Todo este mundo creado por una energía infinitamente superior y justa forma un gran sistema, de tal modo que las partes que la componente no pueden separarse unas de otras. Esto hace que “cualquier acción contra nosotros mismos o contra otro afecte a la totalidad, pues al causar una imperfección en una parte, ésta reflejará en el todo”.