Instituto de Terapeutas Florales

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Supervisión Clinica en Terapia Floral

La importancia que reviste la supervisión de Casos Clínicos en la Terapia Floral

Supervisión Clinica en Terapia Floral

La Supervisión Clínica en Terapia Floral

El término Supervisión deriva etimológicamente del latín super=sobre y videre=ver, es decir, visión desde arriba. En el campo de la formación del Terapeuta Floral, su sentido es favorecer el desarrollo y la identidad profesional, el aprendizaje de una nueva forma de actuar desde la orientación, ayuda y acompañamiento del supervisor, para una reflexión crítica de la propia práctica.

La supervisión puede definirse como un método de enseñanza, un proceso de asesoramiento y desarrollo profesional,  a través del cual el terapeuta en formación recurre a un colega de mayor experiencia, en quien confía, para presentarle el curso del proceso terapéutico llevado con su consultante; resolver sus dificultades y escuchar sin distorsión a quien consulta.

El  supervisor transmite conocimientos técnicos al supervisado en un espacio reflexivo, desarrollando así su sensibilidad para captar los contenidos latentes en las producciones verbales del consultante.

De esta manera se incrementa la reflexión y el pensamiento de orden superior; se mejora la apertura,  y la comunicación del terapeuta; proporcionando mayor autonomía y eficacia.

La supervisión clínica es un espacio indispensable para el desarrollo de la práctica profesional, tanto en el nivel inicial como en los niveles avanzados.

Podríamos decir que la formación de Terapeuta Floral cuenta con tres pilares fundamentales que se encuentran interrelacionados entre sí: la clínica, la teoría y la supervisión.

La clínica nos aporta la casuística que nos nutre de conocimientos, desafíos y aprendizaje constante. Es a través de la clínica que volvemos a la teoría una y otra vez en busca de respuestas y preguntas que nos permitan trabajar el caso a caso. Y es a través del espacio de supervisión, que acompañados por aquellos “maestros” que nos iniciaron de algún modo en la terapia floral, logramos crecer profesionalmente como terapeutas y transmitir nuestro conocimiento desde un lugar de supuesto saber que nos otorga quien nos consulta.

El espacio de supervisión es muy rico y productivo ya que nos permite trabajar la transferencia y contratransferencia que se genera frecuentemente en el tratamiento, analizar el material con un otro que nos acompañe, conocer otros terapeutas, derivar pacientes y estar en contacto permanente con el grupo de pertenencia.

Los objetivos de la supervisión son entonces:

  • Aprender a evaluar la propia labor.
  • Mejorar la práctica terapéutica.
  • Desarrollar la sensibilidad en la escucha, para así poder captar los contenidos latentes en el relato del consultante.

Metodología:

  • Se realizarán encuentros con material clínico provisto por los participantes.
  • Los participantes darán a conocer el caso clínico a supervisar y expondrán las dificultades que encuentran en dicho caso.
  • El supervisor escuchará, guiará el encuentro y realizará una devolución de las inquietudes planteadas por cada participante sobre el caso clínico expuesto.

INSTITUTO  de TERAPEUTAS FLORALES